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Declaración de la Renta 2016: así será (sin Padre) la campaña este año

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El 5 de abril se abre el plazo para presentar por internet el borrador de la declaración de esta campaña.
La desaparición del programa Padre y la apuesta por Renta Web es la principal novedad para el contribuyente

Ingresos y gastos, deducciones, reducciones, bonificaciones, borradores… La primavera trae consigo un aluvión de términos que se resumen en cuatro palabras: declaración de la Renta. La Agencia Tributaria (AEAT) ha comenzado la cuenta atrás para la campaña de 2016, que será la primera en 29 años que no contará con la asistencia del programa Padre.

Ésta es la principal novedad de un periodo que comienza el próximo 5 de abril para quienes deseen pedir el borrador de manera telemática y el 11 de mayo para quienes opten por la vía presencial en las oficinas de la AEAT. Desde ese momento, los contribuyentes tendrán casi dos meses, hasta el 30 de junio, para cumplir con el fisco. Y no hay excusas.

La Agencia Tributaria ha apostado definitivamente por el soporte digital habilitando el servicio Renta Web para todos los ciudadanos, incluidos los autónomos y empresarios, que el año pasado estaban excluidos. A diferencia de su antecesor, ya no será necesario descargar un programa e instalarlo en el dispositivo, sino que bastará con iniciar la sesión introduciendo el certificado o DNI electrónico, una clave PIN o una referencia.

Tal y como recoge la Agencia Tributaria en su página web, esta herramienta combina la simplicidad del borrador y la amplitud de Padre, de manera que el ciudadano accede directamente al servidor y añade cualquier dato para tramitar su declaración para todo tipo de rentas.

En opinión de Luis del Amo, secretario técnico del REAF del Consejo General de Economistas, “acceder al borrador es la principal ventaja que depara el cambio, aunque habrá que esperar a ver cómo funciona una vez que esté activo para determinar la efectividad”.

Pero antes de enredarte en ventajas o desventajas, debes saber si tienes que presentar o no la declaración de la Renta. Como norma, tienen que hacerla todos los contribuyentes personas físicas residentes en España, excepto aquéllos que hayan recibido exclusivamente rentas procedentes de rendimientos del trabajo iguales o inferiores a 22.000 euros anuales. Eso sí, siempre y cuando procedan de un único pagador.

El límite se reduce a 12.000 euros en varios supuestos, entre ellos, cuando los rendimientos del trabajo procedan de más de un pagador y la suma de las cantidades percibidas del segundo y restantes por orden de cuantía superen la cantidad de 1.500 euros anuales.

También quedan exentas los contribuyentes con rentas que procedan únicamente de rendimientos del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, con el límite conjunto de 1.600 euros anuales y las rentas inmobiliarias imputadas, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para adquisición de viviendas de protección oficial o de precio tasado, con límite conjunto de 1.000 euros anuales.

Con el borrador en la mano, conviene hacer una revisión de las conclusiones, ya que en muchos casos habrá que hacer modificaciones, tal y como apunta del Amo. “Siempre que se hayan generado rentas de alquileres o de actividades económicas”, asegura.

Además, se abre la posibilidad de rectificar la declaración presentada, adjuntando otra nueva con los datos correctos antes del 30 de junio, también cuando la equivocación se haya producido en contra de los intereses del contribuyente. Hasta ahora, en esos casos sólo era posible presentar un escrito solicitando dicha rectificación.

Otra novedad que presenta la declaración este año pasa por una modificación en los límites para aplicar el sistema de módulos, del que quedan excluidas determinadas actividades relacionadas con la construcción y la fabricación.

Además, se incrementa el importe de la renta en especie que no se considera rendimiento del trabajo, de 500 a 1.500 euros anuales por persona, cuando se trata de primas de seguro de enfermedad pagado por la empresa por el contribuyente empleado, su cónyuge o los hijos menores de 25 años si la persona por la que se paga esa prima tiene una discapacidad. En el caso de empresarios o profesionales, y en la misma línea, se incrementa de 500 a 1.500 euros la cantidad deducible en estimación directa por las primas de seguro de enfermedad satisfecha por persona discapacitada, ya sea el contribuyente, su cónyuge o un hijo.

Menos modificaciones se producen respecto a las deducciones y reducciones, si bien conviene recordar la reducción en base por las aportaciones a sistemas de previsión social o la deducción por adquisición de vivienda, que será posible únicamente para contribuyentes que la hubieran adquirido antes del 1 de enero de 2013 y se hubieran deducido por este concepto en 2012 o en anteriores ejercicios.

Si eres de las afortunadas o afortunados a los que la suerte y el azar les ha sonreído, o si has vendido alguna parte de tu patrimonio, también tienes que dar cuenta de ello en la declaración.

Cualquier variación producirá una ganancia o pérdida. A partir de aquí, si se trata de una ganancia patrimonial, tendrás que tributar por ella excepto que algún precepto normativo regule lo contrario. Por eso, en general, habrá que tributar por cualquier premio, salvo que se trate de permisos artísticos, literarios o científicos relevantes regulados reglamentariamente, y lo mismo ocurre con determinadas indemnizaciones.

En cuanto a ganancias patrimoniales por transmisión de activos, merecería destacar que no se tributa por la obtenida en la transmisión de la vivienda habitual a condición de reinversión o las obtenidas por contribuyentes mayores de 65 años cuando el importe obtenido lo inviertan, en un máximo de seis meses, en la constitución de una renta vitalicia, con un máximo de inversión de 240.000 euros.

Datos erróneos

Ya tenemos el borrador listo y lo enviamos, sin embargo, en una revisión posterior, nos damos cuenta de que hemos omitido o incluido datos erróneos en la declaración. ¿Estoy a tiempo de reaccionar? ¿Puedo subsanarlo? La respuesta depende de si los errores han perjudicado al propio ciudadano o a la Hacienda Pública.

Si el contribuyente declaró indebidamente alguna renta exenta, computó importes en cuantía superior a la debida u olvidó practicar alguna reducción o deducción a las que tenía derecho, ya hemos mencionado antes que Hacienda ha incorporado un apartado específico para solicitar la rectificación de autoliquidaciones, si bien el afectado podrá seguir solicitando mediante escrito en la Delegación o Administración de la Agencia Tributaria correspondiente a su domicilio fiscal la rectificación de su autoliquidación.

Si los errores perjudican a la Hacienda Pública, los cambios deben regularizarse mediante la presentación a través de Renta Web de una declaración complementaria.

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2017/04/03/58e17a6646163f46048b4577.html

 

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